El ascenso hiperactivo del fuego ministerial 相火上亢 Xiāng huǒ shàng kàng

Eduard Genís Sol, junio del 2021.

Este patrón presenta diversos nombres alternativos: agitación frenética del fuego ministerial (相火妄动, Xiāng huǒ wàng dòng), vacío del yīn del riñón con fuego exuberante (肾阴虚火旺, Shèn yīn xū huǒ wàng), vacío del yīn con fuego exuberante (阴虚火盛, Yīn xū huǒ shèng), vacío del yīn con crecimiento del fuego (阴虚火旺, Yīn xū huǒ wàng) o fuego del dragón flotando hacia arriba (龙火上浮, Lóng huǒ shàng fú) entre los más destacados. Todos ellos representan el mismo concepto, la misma realidad: un patrón que se genera cuando el vacío de yīn del riñón es considerable y, a causa de ello, no puede retener el fuego yáng, que asciende hacia la parte superior del cuerpo, su tendencia natural.

El yīn y el yáng son interdependientes (阴阳相互依存, Yīn yáng xiāng hù yī cún) y también son la raíz del cuerpo humano. El yīn gobierna el frío; el yáng, el calor. Cuando ambos aspectos están equilibrados, el yīn es consistente y el yáng está calmado; y ello es una condición básica previa para llevar a cabo cualquiera de las actividades vitales. Pero si el yīn y el yáng pierden este equilibrio, el yīn no podrá controlar el yáng y se producirá una hiperactividad de éste (阳亢, Yáng kàng), que dará lugar a un calor vacío que surge internamente (虚热内生, Xū rè nèi shēng) y, al límite, a un ascenso hiperactivo del fuego ministerial (相火上亢, Xiāng huǒ shàng kàng).

Este último se presenta con signos de un vacío del yīn del riñón (肾阴虚, Shèn yīn xū) junto con signos de calor vacío (虚热, Xū rè) a los que se añaden signos específicos de un fuego ministerial que asciende frenéticamente y acosa el espíritu del corazón (心神, Xīn shén), la cámara de la esencia (精房, Jīng fáng) y los orificios puros (清窍, Qīng qiào) -los órganos sensoriales-. Estos signos son los siguientes: un incremento de la líbido (性欲增加, Xìng yù zēng jiā), emisiones seminales (遗精, Yí jīng), eyaculación precoz (早泄, Zǎo xiè), erecciones frecuentes (阴茎易举, Yīn jīng yì jǔ), posible priapismo (异常勃起, Yì cháng bó qǐ), micciones frecuentes (小便频数, Xiǎo biàn pín shuò), escasas (小便过少, Xiǎo biàn guò shǎo) y de color amarillo rojizo (小便黄赤, Xiǎo biàn huáng chì), irritación y agitación (烦躁, Fán zào), sueños profusos y confusos (多梦纷纭, Duō mèng fēn yún), pus y sangre que manan de los oídos (脓血渗出从耳朵, Nóng xuè shèn chū cóng ěr duǒ), sordera (耳聋, Ěr lóng), boca y garganta secas (口咽干, Kǒu yàn gàn), aftas (口疮, Kǒu chuāng), labios secos (唇干燥, Chún gān zào), sed (口渴, Kǒu kě), oleadas de calor que ascienden (热浪上升, Rè làng shàng shēng) y una cara y unos ojos rojos (面红目, Hóng miàn mù), acompañados de una lengua roja (红舌, Hóng shé) con una saburra lingual amarilla y seca (舌苔黄干, Shé tāi huáng gān) acumulada, básicamente, en la parte posterior de la lengua, y de un pulso filiforme, rápido y flotante (细数浮脉, Xì shuò fú mài).

Los métodos de tratamiento (治法, Zhì fǎ) apropiados son enriquecer y suplementar el yīn del riñón (滋补肾阴, Zī bǔ shèn yīn) y clarificar y drenar el fuego ministerial (清泄相火, Qīng xiè xiāng huǒ).

Para la medicina china, el fuego puede ser fisiológico o patológico, interno o externo. El fuego fisiológico hace referencia al yáng Qì necesario para mantener las actividades vitales del organismo y sus funciones son las de calentar (温, Wēn), transportar (运, Yùn) y transformar (化, Huà). Este fuego fisiológico recibe el nombre de “fuego menor(少火, Shǎo huǒ)” y forma parte de la esfera del correcto (正气, Zhèng qì). Paralelamente, también existe un fuego patológico devastador y destructivo, un fuego generado por una superabundancia excesiva del yáng Qì (阳常太过, Yáng cháng tài guò) que consume y disipa el correcto del organismo; a este fuego se le conoce como “fuego vigoroso (壮火, Zhuàng huǒ)” y puede ser tanto interno como externo.

El fuego menor y el fuego vigoroso integran tanto el “fuego emperador (君火, Jūn huǒ)” -que no es más que el yáng Qì del corazón- como el “fuego ministerial (相火, Xiāng huǒ)”, que es el yáng Qì del hígado, del riñón, de la vesícula biliar, del pericardio y del triple calentador. Entre ellos, el yáng Qì del riñón también es conocido como “el fuego de la puerta de la vida (命门火, Mìng mén huǒ)” y como “el fuego del dragón (龙火, Lóng huǒ)”; y el yáng Qì del hígado, como “el fuego del trueno (雷火, Léi huǒ)”. Tanto el fuego emperador como el fuego ministerial admiten su polarización en fuego menor y en fuego vigoroso. Así, el primero de ellos calienta y nutre los vasos sanguíneos para propiciar la circulación de la sangre por todo el organismo y para gobernar la claridad del espíritu. Dado que ambas son funciones fisiológicas, en este contexto el fuego emperador sostiene el rol de fuego menor (fisiológico); pero este mismo fuego emperador en su polaridad patológica puede generar un “fuego del corazón exuberante (心火盛, Xīn huǒ shèng)”, circunstancia que le confiere el atributo de fuego vigoroso (patológico). De la misma manera, la vertiente fisiológica o de fuego menor del fuego ministerial cubre tanto la transformación del (气化, Qì huà), como la transformación generadora (生化, Shēng huà). En su vertiente patológica, o de fuego vigoroso, un ascenso hiperactivo del fuego ministerial (相火上亢, Xiāng huǒ shàng kàng) -también conocido como fuego del dragón flotando hacia arriba (龙火上浮, Lóng huǒ shàng fú)- puede quemar el yīn del pulmón, el del bazo y el del riñón y puede perturbar el espíritu del corazón (神心, Shén xīn) entre otras consecuencias.

En una agitación frenética del fuego ministerial (相火妄动, Xiāng huǒ wàng dòng) se produce lo que la medicina china define eufemísticamente como una “hiperactividad reproductiva de tipo vacío (生殖虚亢, Shēng zhí xū kàng)”: el riñón almacena la esencia (肾藏精, Shèn cáng jīng) y gobierna el nacimiento, el crecimiento, el desarrollo y la reproducción (肾主出身, 发育, 生发展, 生殖, Shèn zhǔ chū shēn, fā yù, shēng fā zhǎn, shēng zhí). Para poder llevar a cabo normalmente las funciones reproductivas, es necesario un equilibrio del yīn y del yáng del riñón. Si el yīn del riñón es deficiente, no podrá controlar el yáng, con lo cual este último se volverá anormalmente hiperactivo y, con ello, el fuego ministerial (相火, Xiāng huǒ) se agitará frenéticamente para acosar la cámara de la esencia (精房, Jīng fáng), lo que propiciará una exacerbación de las funciones sexuales tanto en las mujeres como en los hombres: las primeras tendrán un incremento del deseo sexual; los segundos, erecciones persistentes y frecuentes, priapismo, eyaculación precoz o emisiones seminales que pueden tener lugar en cualquier momento.

Por otra parte, el calor interno acosa al espíritu del corazón (心神, Xīn shén) hasta el punto que éste no puede permanecer en su morada, situación que se pone de manifiesto mediante irritacióny agitación y con sueños profusos y confusos, ya que el calor daña la claridad del espíritu (热伤神明, Rè shāng shén míng). Además, dado el ascenso del fuego ministerial a la parte superior del cuerpo, por una parte los fluidos se resienten y se genera sequedad de la boca y de la garganta, unos labios secos y sed; y, por otra, se producen oleadas de calor ascendente (tanto en mujeres como en hombres) que enrojecen la cara repentinamente, y el mismo ascenso del fuego puede dañar los colaterales de los oídos hasta el punto de producir sordera o, al límite, pus y sangre que manan de ellos.

Adicionalmente, cabe la posibilidad de que se produzca una sensación de calor en la parte superior del cuerpo y de frío en la inferior; por ejemplo, una sensación de calor en la cabeza y de frío en los pies, o una agitación del espíritu acompañada de diarrea líquida. Así, si el fuego ministerial asciende bruscamente al calentador superior podría dejar vacío el calentador inferior y, como consecuencia, dar lugar a un vacío de yáng del riñón; en este caso, nos encontraríamos con un patrón conocido como fuego arriba y frío abajo (上火下寒, Shàng huǒ xià hán).

Secundariamente, puede darse un mecanismo patológico conocido como “el fuego no puede regresar a su origen (火不归源, Huǒ bù guī yuán)”, que se produce cuando el fuego ministerial alcanza la parte superior del cuerpo sin posibilidad de regreso: un yīn del riñón deficiente al que le sigue un ascenso del fuego ministerial puede propiciar que este último acose al pulmón para dañar su descenso depurativo (肃降, Sù jiàng). Si ello sucede, el del pulmón no podrá descender, situación que se pondrá de manifiesto con un jadeo precipitado, una complexión facial morada y oscura y una tos acompañada de expectoraciones de sangre. Además, si el fuego del dragón acosa la boca y la garganta, pudrirá y erosionará la sangre y las carnes, produciéndose, con ello, una voz enronquecida, dolor de garganta y una putrescencia y ulceración bucal. Asimismo, el vacío del yīn con calor vacío también genera calor en mareas y transpiración nocturna, además de sequedad en la boca y en los labios. Todo el cuadro irá acompañado de unos labios y una lengua rojos, saburra escasa y un pulso de cuerda (弦脉, Xián mài). Los métodos de tratamiento (治法, Zhì fǎ) adecuados en este caso son enriquecer el yīn y devolver el fuego a su origen (滋阴引火归原, Zī yīn yǐn huǒ guī yuán).

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