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Mecanismos patológicos del hígado-madera 肝木病之病机

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2022-04-20 09:22:54
 

Mecanismos patológicos del hígado-madera

肝木病之病机 

Gān mù bìng zhī bìng jī

 


Eduard Genís Sol, abril del 2022


Se polarizan en mecanismos de vacío (虚病机, Xū bìng jī) y mecanismos de plenitud (实病机, Shì bìng jī). Los primeros derivan de desórdenes en la función de almacenamiento de la sangre, se manifiestan en una tendencia a desarrollar un vacío de la sangre, del Qì, del yīn o del yáng del hígado y, todos y cada uno de ellos, conllevan una debilidad de las funciones de esta víscera. Los mecanismos de plenitud, en cambio, corresponden a desarrollos avanzados que derivan de invasiones de perversos externos, de sobrepresiones del Qì del hígado, o de condiciones causadas por las contiendas entre el Qì correcto y el Qì perverso, que se producen a partir de la presencia de sustancias patógenas en el organismo; y, todos y cada uno de ellos, provocan un mal funcionamiento de la fluidez y el drenaje del hígado.

 

Acoso a la parte superior (上扰, Shàng rǎo): Tanto una sobrepresión del Qì del hígado, como las irregularidades en la fluidez y el drenaje de esta víscera, o los desórdenes del mecanismo del Qì tienen una tendencia al ascenso a contracorriente y al acoso a la parte superior del cuerpo.

 

Deflagración transversal (横乘, Héng chéng): Tanto una sobrepresión del Qì del hígado como un mecanismo del Qì a contracorriente pueden manifestarse mediante una descarga transversal y, con ella, el Qì del hígado puede invadir el pulmón, el bazo o el estómago.

 

Hostigamiento a la parte inferior (下迫, Xià pò): El canal del hígado circula por el interior de los muslos, rodea los genitales, alcanza el abdomen menor y ambos lados del estómago, penetra en el hígado, envuelve a la vesícula biliar, asciende por el diafragma y se dispersa por los flancos y por el pecho. Tanto el frío-humedad como la humedad-calor pueden invadir el interior del cuerpo siguiendo el curso del canal y forzando al Qì del hígado a ir hacia abajo, lo cual causa cambios patológicos tanto en el abdomen menor, como en los dos yīn -los orificios anal y genital-.

 

Infiltración por doquier (流窜, Liú cuàn): Una sobrepresión del hígado con estancamiento del Qì impide una correcta movilización de los fluidos, que se acumulan y se transforman en humedad y esta última acaba consolidando en forma de mucosidades, que pueden desplazarse por todas partes. Con el tiempo, la acumulación de mucosidades se transforma en calor, que puede acabar acosando al corazón y al estómago; al mismo tiempo, el mecanismo del Qì queda inhibido y, con ello, no puede propulsar la sangre, con lo cual tanto el Qì como la sangre obstruyen los órganos internos y/o los canales y sus colaterales, resultando todo ello en un estancamiento del Qì con estasis de sangre.

 

Trastornos del mecanismo del Qì (气机紊乱, Qì jī wěn luàn): El hígado favorece la fluidez del Qì y gobierna el ascenso y el movimiento. El Qì del hígado asciende, con lo cual propicia el ascenso del mecanismo del Qì en el cuerpo entero. Por otra parte, el Qì de la vesícula biliar desciende y guía hacia abajo el descenso del mecanismo del Qì en todo el organismo y, de esta manera, la madera juega un papel importantísimo en la regulación del mencionado mecanismo. Pero si el Qì del hígado no logra ascender, el yáng puro tampoco lo puede hacer y, con ello, el yīn turbio no puede descender. Si la fluidez y la descarga del hígado están inhibidas, la circulación del Qì se estanca en cualquier ubicación por la que transcurra el canal del hígado, produciendo con ello un dolor distensivo, escurridizo y sin localización fija. Adicionalmente, en las mujeres genera dolor premenstrual en los pechos, menstruaciones dolorosas o irregularidades menstruales.

 

Desórdenes en la circulación de los fluidos (水液失运, Shuǐ yè shī yùn): Cuando el hígado regulariza y libera el mecanismo del Qì en el cuerpo entero, ello supone un refuerzo para el pulmón, el bazo y el riñón -los principales órganos involucrados en el metabolismo de los fluidos- en lo que hace referencia al transporte de los mismos. Si el Qì del hígado se sobrepresiona y estanca, el mecanismo del Qì queda dañado, lo cual afecta a la circulación de los fluidos, que se acumulan y se estancan y, a partir de ello, pueden consolidar en forma de mucosidades que, bajo ciertas condiciones, pueden transformarse en nódulos de mucosidades, agregaciones mamarias o, incluso, en bocio o escrófula. Además, si a partir de una sobrepresión del hígado con estancamiento del Qì este último no puede transportar la humedad y ésta se acumula para impedir que el transporte y la transformación del bazo funcionen correctamente.


Alteración del flujo sanguíneo (血行障碍, Xuè xíng zhàng'ài): Un vacío del Qì del hígado puede propiciar que el Qì no pueda contener la sangre, que ésta no pueda proseguir su curso en los canales y que, contrariamente, se produzcan expectoraciones y vómitos de sangre, sangrados nasales o inundaciones y pérdidas. Por otra parte, un fuego intenso del hígado que afecte a la construcción-sangre puede forzar que la sangre circule frenéticamente y se extravase de los vasos. Finalmente, si a partir de una sobrepresión del hígado con estancamiento del Qì este último no puede activar la sangre, ello puede producir concreciones, conglomeraciones, acumulaciones y acopios.

 

Ingesta y transporte anormales (纳运失常, Nà yùn shī cháng): El Qì del hígado estimula el ascenso y el descenso del mecanismo del Qì, ya que gobierna el ascenso y el despliegue; así, ayuda al bazo en el ascenso y al estómago en el descenso, haciendo posible, con ello, que las funciones de estos dos últimos órganos se lleven a cabo correctamente. Pero si la fluidez y la descarga del hígado no están funcionando adecuadamente, el ascenso y el descenso tampoco lo harán; con lo cual  la ingesta y el transporte perderán regularidad y las esencias del agua y los cereales no podrán ni absorberse ni distribuirse adecuadamente. Todo ello provocará una desarmonía hígado-bazo o una desarmonía hígado-estómago, que se pueden manifestar con inapetencia, ingesta tórpida, hipo, eructos, náuseas, vómitos, sensación de nudo en el conducto del estómago, distensión abdominal y heces deshechas.

 

Cambios en la conciencia (神志变化, Shén zhì biàn huà): Si el Qì y la sangre circulan fluidamente es gracias al proceder ordenado del hígado, y ello hace que el corazón no quede inhibido y que las emociones y sentimientos sean normales. Pero si el Qì del hígado está sobrepresionado hasta el punto de no poder desarrollar la fluidez y la descarga que le son propias, el mecanismo del Qì no podrá regularizar ni circular libremente y ello puede derivar en confusión, depresión mental, sollozos u opresión torácica. Si, contrariamente, el Qì del hígado es exuberante y empuja en exceso, el yáng Qì puede ascender para arrasar el corazón y, en este caso, ello significaría irascibilidad, insomnio y sueños profusos. Por otra parte, el hígado aloja el alma etérea; si esta última se viera privada del yīn-sangre del hígado, no podría enraizarse en su ‘hábitat’ natural (la sangre del hígado), y ello podría comportar sueños profusos y/o inquietos, sonambulismo o soliloquismo.

 

Desajustes reproductivos (生殖失调, Shēng zhí shī tiáo): El hígado está conectado con las funciones fisiológicas de los vasos penetrante  y controlador y, en las mujeres, tiene la función de regularizar las menstruaciones y de promover la ovulación. Si el Qì del hígado no puede hacer fluir libremente y la sangre almacenada queda inhibida, los vasos penetrante y controlador quedan sin nutrición y, con ello, se producen disfunciones menstruales y/o ovulatorias que incluso pueden conducir a la infertilidad o a la esterilidad. En los hombres, el hígado tiene la función de asegurar y astringir la esencia reproductiva y regularizar las erecciones. Ello significa que un Qì del hígado hiperactivo puede propiciar erecciones persistentes, emisiones seminales y eyaculación precoz; y, contrariamente, si el Qì del hígado está reprimido, no podrá empujar la sangre para que ésta llene el pene y, con ello, se producirá impotencia.

 

Falta de nutrición de los tendones (筋失所养, Jīn shī suǒ yǎng): El hígado gobierna el movimiento muscular, es decir, los tendones, los ligamentos y la musculatura estriada. Si un yáng del hígado hiperactivo se transforma en viento, puede provocar una hipertonicidad de los tendones que se traduce en temblores, sacudidas de la cabeza y/o entumecimiento de los miembros. Si es un calor extremo el que genera el viento y daña el canal del hígado y los tendones, ello se manifiesta en forma de convulsiones de los miembros, rigidez del cuello, trismo (mandíbulas apretadas) y opistótonos (arqueo invertido de la espalda). Finalmente, si los tendones están privados de nutrición debido a un vacío de la sangre del hígado, ello propicia un entumecimiento de los miembros e hipertonicidad y temblores de las extremidades.

 

El siguiente artículo será “Mecanismos patológicos del riñón-agua (肾水病之病机)”.

 
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