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Las funciones del Qì 气功能 Qì gōng néng

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2021-10-04 09:08:20
 

Las funciones del Qì

气功能

Qì gōng néng

 


Eduard Genís Sol, octubre del 2021

 

 

El Qì (气) es una sustancia material sutil poseedora de una gran vitalidad y que se mueve ininterrumpidamente por el conjunto del organismo. Sus funciones son las de movilizar (推动, Tuī dòng), transformar (化, Huà), calentar (温煦, Wēn xù), defender (防御, Fáng yù) y asegurar y contener (固摄, Gù shè).

- Movilización (推动, Tuī dòng): El Qì es una sustancia material dotada de una gran movilidad que estimula e impulsa el crecimiento y el desarrollo del organismo, así como la actividad fisiológica de las vísceras (脏, Zàng), de las entrañas (腑, Fǔ), de los canales (经脉, Jīng mài) y de sus colaterales (络脉, Luò mài). También activa la generación y la circulación de la sangre (血, Xuè) y la producción, la distribución y la excreción de los fluidos (津液, Jīn yè). Si la función de movilización del Qì se debilita, ello perturba el crecimiento y el desarrollo del cuerpo, y provoca una disminución de la actividad fisiológica de los órganos internos y del sistema de canales y colaterales. Asimismo, también puede producir una deficiencia en la generación de la sangre y en la de los fluidos, o bien una ralentización de su circulación, lo cual puede incluir desórdenes en el tránsito de las excreciones de los residuos alimenticios.

 

- Transformación (化, Huà): Todas las transformaciones que se producen en el interior del organismo son generadas por los movimientos del Qì. Y ello propicia que la esencia (精, Jīng), el Qì (气), la sangre (血, Xuè) y los fluidos (津液, Jīn yè) puedan transformarse los unos en los otros.

 

El Qì transforma los alimentos en esencias sutiles del agua y de los cereales (水谷之精微, Shuǐ gǔ zhī jīng wēi); y estas esencias sutiles, a su vez, son transformadas en Qì, en sangre y en fluidos. Mediante su transformación, estos últimos producen el sudor y la orina, y los residuos provenientes de la digestión y de la asimilación de los alimentos se convierten en heces. Por lo tanto, el metabolismo del organismo humano se realiza a través de la función de transformación del Qì (气化, Qì huà); de manera que si esta función está deteriorada, el metabolismo puede quedar globalmente afectado y, con ello, pueden resentirse tanto la digestión, como la generación y la distribución del Qì, de la sangre y de los fluidos, e incluso puede afectar a la excreción del sudor, a la de la orina y a la de las heces.

 

- Calentamiento (温煦, Wēn xù): El desarrollo de la vida es una sucesión de transformaciones cálidas. Así, la función de calentamiento es muy importante para el organismo, ya que favorece el mantenimiento de la temperatura corporal a un nivel constante -tanto la de las vísceras, como la de las entrañas y la de los canales y sus colaterales- para que éstos puedan llevar a cabo su actividad fisiológica correctamente y para preservar la correcta circulación del Qì, la de la sangre y la de los fluidos. Si la función de calentamiento queda dañada, la temperatura corporal disminuye, los miembros se enfrían, la actividad funcional de las vísceras y de las entrañas se debilita, y la circulación del Qì, de la sangre y de los fluidos se ralentiza. Todas estas transformaciones patológicas son características del frío (寒, Hán) y, en la práctica, esta función de calentamiento se atribuye al yáng Qì (阳气).


- Defensa (防御, Fáng yù): Esta función comporta la protección del organismo de los que conocemos como “los seis Qì climáticos (六气, Liù qì)” o “los seis excesos (六淫, Liù yín)”, que forman parte de los que en medicina china se conocen como “los Qì perversos (邪气, Xié qì)”. Esta función de defensa incluye dos aspectos: por una parte la resistencia a la penetración de los perversos externos; y, por otra, la expulsión hacia el exterior de dichos perversos caso de que hayan penetrado en el organismo. Así, cuando la función de defensa es correcta, los perversos externos (viento, frío, calor, humedad…) no pueden invadir fácilmente el organismo y, si eventualmente lo hicieran, la enfermedad no podría desarrollarse con facilidad; de manera que si ésta se declarara, la curación sería rápida. Pero si esta función es deficiente, la resistencia del cuerpo frente a las agresiones externas queda debilitada, lo que comporta una gran vulnerabilidad a las afecciones de origen externo o bien una gran dificultad para sobreponerse y remontar una enfermedad cuando ésta se ha declarado. Por lo tanto, la aparición, el desarrollo y la evolución de las afecciones por causas externas están estrechamente ligados a esta función defensiva del Qì, ejercida, en la práctica, por el Qì defensivo (卫气, Wèi qì).

 

- Asegurar y contener (固摄, Gù shè): Esta función comporta que el Qì asegure la retención de la parte líquida del organismo, que contenga los órganos internos en su ubicación natural y que salvaguarde la regulación de la actividad fisiológica. Así, la función de asegurar y contener (固摄, Gù shè) engloba diferentes aspectos:


En primer lugar, asegura la conducción y la contención de la sangre (血, Xuè). De esta manera previene que ésta se escape de sus conductos y asegura la normal circulación de la sangre dentro de los vasos sanguíneos. En segundo lugar, asegura la regulación de la generación y de la excreción del sudor, de la orina, de la saliva y de los fluidos del estómago y los intestinos; de los fluidos (津液, Jīn yè), en general. En tercer lugar, asegura la contención de las esencias sutiles (secreciones vaginales y esperma) para que no sean excretadas de manera desordenada. Finalmente, mantiene los órganos internos en su ubicación natural y les permite conservar sus respectivas posiciones anatómicas, evitando así los prolapsos.

 

Si la función de asegurar y contener se debilita, puede producirse una pérdida importante de sangre y de fluidos, dado que si el Qì no contiene la sangre, pueden aparecer diferentes tipos de hemorragias. Igualmente, si el Qì no puede asegurar la contención de los fluidos, puede originarse una transpiración espontánea, una orina abundante, incontinencia urinaria, vómitos o diarrea. Además, si el Qì no puede retener el esperma, ello puede dar lugar a espermatorrea, a emisiones seminales nocturnas o a eyaculación precoz. Asimismo, si el Qì se debilita, se puede dar una falta de solidez de los vasos penetrante y controlador (冲任不固, Chōng rèn bù gù), pudiéndose producir con ello abortos tras el tercer mes de embarazo o bien abortos repetitivos.


El debilitamiento de la función de asegurar y contener (固摄, Gù shè) puede comportar igualmente un prolapso de los órganos internos. Así, en el caso de un hundimiento del Qì del centro (中气下陷, Zhōng qì xià xiàn), puede producirse una caída del estómago, de los riñones, de la matriz o del recto.


Las funciones de asegurar y contener y las de movilización del Qì se complementan mutuamente. Por una parte, el Qì activa la circulación de la sangre, así como la distribución y la excreción de los fluidos; por otra, asegura la retención del componente líquido del organismo para evitar toda pérdida inútil. Estos dos aspectos de la actividad del Qì cooperan para regularizar y armonizar la circulación, la secreción y la eliminación de los líquidos del cuerpo, y constituyen un factor importante del equilibrio de la circulación de la sangre y del metabolismo de los fluidos.

 


Estos cinco aspectos de la actividad del Qì que acabamos de ver son de extrema importancia para la actividad vital del organismo y, además, son interdependientes. ¿Qué sucede si alguna o algunas de estas funciones del Qì están desajustadas? Si se trata de la función de calentamiento (温煦, Wēn xù), atribuimos directamente el problema a una falta del yáng qì (阳气); pero, ¿qué ocurre si no se desarrollan correctamente la movilización (推动, Tuī dòng) y la transformación (气化, Qì huà)?; ¿qué acontece si el Qì no puede asegurar y contener (固摄, Gù shè)?, ¿y si no se genera suficiente Qì?, ¿y si éste se pierde?

 

El próximo artículo será “Polvo del monte Tài para calmar el feto (泰山盘石散)”.

 
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