
Presentación
La medicina china en su país de origen es una disciplina de rango universitario. Concretamente, se trata de un programa de un mínimo de cinco años a tiempo completo, que puede prolongarse bastante más en función de la especialidad o de las especialidades escogidas. Dentro de este programa, coexiste el estudio de la medicina tradicional con el de la medicina occidental. Ésto no debe extrañar, ya que en el sistema sanitario chino ambas medicinas comparten el mismo estatus. Esta situación permite a los pacientes escoger el tipo de medicina que prefieran y a los terapeutas aplicar la terapia más eficaz para cada tipo de situación, incluso hasta el punto de realizar tratamientos mixtos con ambas medicinas cuando el contexto de la enfermedad a tratar así lo requiera. Se trata de una visión más abierta de la medicina, que contrasta con la situación de la medicina oficial en Europa, situación que deja a un buen número de pacientes insatisfechos y sin otro recurso que el de buscarse soluciones fuera del marco de la medicina institucional. Este estado de cosas ha propiciado en los últimos años un auge sin precedentes de las llamadas medicinas alternativas. Una de ellas es la medicina china, la medicina del 20% de la población mundial, una corriente terapéutica viva, muy viva que, no obstante, ha tenido hasta el momento una transmisión sesgada e incompleta a nuestro mundo occidental, donde poco o nada se sabe de las prácticas médicas del país del centro. Por ejemplo, que la mayoría de los tratamientos de la medicina china se realizan con remedios medicinales tradicionales, y que sólo una pequeña parte de las terapias se llevan a cabo con acupuntura, las relacionadas con el tratamiento del dolor o de problemas musculares o tendinosos, o de ciertas enfermedades en su fase aguda, de manera que, en el contexto de la red sanitaria pública actual de la República Popular de la China, la acupuntura es a la medicina china prácticamente lo que la fisioterapia es a la medicina occidental en Europa.
Esta es la situación de hecho y, sin embargo, en occidente se tiene una visión muy diferente de esta realidad. Visión que en parte proviene del desconocimiento y que en parte proviene de la falta de difusión o, peor todavía, de la falsa difusión de la situación real de la medicina china en China. Si a ello le sumamos que en Europa los estudios de medicina china no tienen ni un marco universitario y ni siquiera un control riguroso de contenidos, el resultado final es una banalización de un sistema médico muy eficaz en su origen y muy mermado en el oeste. Y ésto es una verdadera lástima en los tiempos actuales, ya que hoy en dia en Europa es posible, fácil y seguro obtener remedios medicinales chinos, con su correspondiente preparación farmacológica. En estos momentos, un proveedor europeo de remedios chinos puede hacer llegar a un paciente, en un par de días, los remedios de una prescripción solicitada a través del correo electrónico por su terapeuta. No es como en China, pero es posible y sigue creciendo.
Si nos ceñimos a los programas de estudios de la medicina china que se ofrecen en occidente, observaremos que una parte fundamental de la medicina china como es el aprendizaje de las sustancias medicinales chinas, o bien no tiene espacio en ellos, o bien ocupa un espacio reducido, insuficiente para que el estudiante pueda conseguir un aprendizaje satisfactorio que le permita diagnosticar y prescribir con un mínimo de criterio, con un mínimo de rigor y de garantías. La única alternativa práctica que por lo general se le ofrece es la de banalizar el espíritu de la medicina china y mermar sus resultados con la utilización de píldoras o de concentrados de plantas de fórmulas magistrales cuya aplicación contraviene la regla número uno de la terapéutica herbal china, que consiste en adaptar una prescripción de hierbas a la medida y a las necesidades de cada paciente. Contrariamente, la práctica descrita, que es mayoritaria en occidente, supone adaptar a los pacientes la acción o acciones terapéuticas de fórmulas magistrales con posologías diarias que no superan el 10% de las posologías corrientes que se dispensan en China. Y esta forma de proceder, simplemente no funciona, o funciona a unos niveles de eficacia que no podrían defender el mínimo requerido por una medicina pública.
No es este el único despropósito, sino que hay muchísimos más, como por ejemplo la inexistencia de material didáctico de base consistente –sobre todo en lengua castellana- lo que impide a los estudiantes aprender y a los pacientes beneficiarse de un sistema médico inteligente que no tan sólo trata las manifestaciones de las enfermedades, sino también y fundamentalmente, la causas de estas enfermedades, sus raíces, y a las personas que las padecen. Y no lo hace con píldoras o con concentrados de plantas de potencia terapéutica mínima, sino con plantas enteras, con preparación farmacológica cada una de ellas, y dispensadas para ser administradas en forma de decocción, con unas posologías diarias que no suelen ser inferiores a los 100 gramos y que en la mayoría de los casos se acercan o superan los 150 gramos. Esto es medicina china, lo otro no es mas que un sucedáneo.
Es por todo ello que un grupo de practicantes de medicina china hemos decidido poner un grano de arena y contribuir a la difusión de la medicina china en castellano a través de una triple vertiente: artículos , cursos presenciales y cursos a distancia . Llevamos ya unos años formando estudiantes que han terminado sus estudios en escuelas de medicina china de España y que buscan comprender lo que no entendieron y aprender aquello que ni siquiera figuraba en sus programas de formación. Nuestra experiencia nos ha demostrado que es mejor impartir la materia con una base mixta de memorización y de razonamiento, que con una base simplemente memorística sustentada por dogmas de fe incomprensibles y misteriosos y por axiomas de razonamiento inconexos e inverosímiles. Contrariamente, nada es incomprensible, inconexo o inverosímil en medicina china, sino que todo se puede razonar, comprender, conectar. De hecho, la medicina china no es un saco de trucos orientales, sin una forma de pensar, una forma de razonar, una forma de creación que liga la resolución de cada caso clínico a los conocimientos adquiridos y a la capacidad de utilización que de ellos posea el practicante. Esta capacidad se canaliza a través del razonamiento y a esta forma particular de razonar se le llama medicina china.
medicinachinahoy.com