Frío-humedad gravando el bazo 寒湿困脾 Hán shī kùn pí

Eduard Genís Sol, marzo del 2018.

‘Gravando’ aquí tiene el sentido de ‘sobrecargando’. Hay que tener en cuenta que al bazo le gusta la sequedad y detesta la humedad (脾喜澡恶湿, Pí xǐ zǎo è shī). Esta última es un perverso yīn que tiende a dañar el yáng y a obstruir el mecanismo del (气机, Qì jī). Además, la humedad mantiene una relación particular próxima y ‘tóxica’ con el bazo.

La humedad externa puede contraerse bien empapándose de agua bajo la lluvia, bien trabajando constantemente en un medio acuático, bien viviendo en lugares húmedos. La humedad generada internamente se produce a partir de un consumo excesivo de sabor dulce que, en exceso, daña directamente las funciones del bazo, especialmente cuando su función de transporte y transformación (运化, Yùn huà) ya era previamente débil. Adicionalmente, la humedad de origen externo y la de origen interno mantienen una relación mutua de causa-efecto y ambas dañan al bazo.

El frío humedad (寒湿, Hán shī), además de sobrecargar y, con ello, obstruir el del bazo, también daña el yáng de esta víscera; y la obstrucción del del bazo menoscaba las funciones de transporte y transformación, lo cual se manifestará mediante desórdenes digestivos, especialmente con una sensación de ‘nudo’ que bloquea el conducto del estómago (胃管痞, Wèi guǎn ), con dolor y distensión abdominal, con falta de apetito, con náuseas y arcadas y con heces deshechas.

Si el agua-humedad no puede ser transformada (水湿不化, Shuǐ shī bù huà), inundará el espacio entre la piel y las carnes para generar una hinchazón por agua (水肿, Shuǐ zhǒng) -edema- o bien obesidad (肥胖, Féi pàng); si fluye hacia abajo, producirá descargas vaginales blancas (带下白, Dài xià bái). Además, hay que tener en cuenta que la humedad es pesada y densa y, si aprisiona el del bazo, inhibirá el flujo del en los canales y los vasos; el resultado será dolor y pesadez corporal y en la cabeza acompañados de un espíritu fatigado. Si la humedad bloquea el del hígado, la vesícula biliar no podrá excretar la bilis de forma adecuada y ésta se desparramará en forma de lo que se conoce como “ictericia yīn (阴疸, Yīn dǎn)”, situación que se manifestará mediante una piel, una cara y una esclerótica de los ojos de un color amarillento. De otra parte, si el yáng del bazo está debilitado, sus funciones de calentamiento y de propulsión fallarán, situación que comportará aversión al frío y extremidades frías, un espíritu falto de vitalidad y una cara pálida y sin lustre.

* Este artículo es un pequeño fragmento de nuestro libro de próxima aparición “Las manifestaciones de las vísceras (脏象, Zàng xiàng)”.

eduard@medicinachinahoy.com

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