El corazón se abre en el orificio de la lengua 心开窍于舌 Xīn kāi qiào yú shé

Eduard Genís Sol, febrero del 2018.

En medicina china, el término “orificios (窍, Qiào)” hace referencia a los orificios puros (清窍, Qīng qiào), que son la nariz, los ojos, la boca, la lengua y los oídos, y a los orificios inferiores (下窍, Xià qiào), que son el yīn anterior (前阴, Qián yīn) -la uretra-vagina- y el yīn posterior (后阴, Hòu yīn), que es el ano; y el término que los engloba a todos es el de “los nueve orificios (九窍, Jiǔ qiào)”. Cada una de las vísceras se corresponde con alguno de los orificios puros y, mediante la red de canales y colaterales (经络, Jīng luò), les proveen de la esencia necesaria para el mantenimiento de sus funciones fisiológicas.

En el caso del corazón, éste se abre en el orificio de la lengua (心开窍于舌, Xīn kāi qiào yú shé), ya que el vaso del corazón se aferra a la raíz de este apéndice (心之脉系于舌本, Xīn zhī mài xì yú shé běn) vía canales y colaterales; es por ello que también se dice que “la lengua es el brote del corazón (舌为心之秒, Shé wéi xīn zhī miǎo)”. Que lo sea tiene dos implicaciones directas que afectan tanto al habla como a la posibilidad de distinguir los sabores. Así, el corazón gobierna el habla (心主言, Xīn zhǔ yán) y ello hace referencia a la coherencia y a la calidad del discurso del corazón: un discurso coherente y lógico denotan un espíritu del corazón saludable, mientras que un discurso trastornado o delirante indica que el espíritu del corazón está enfermo. Es por ello que la trigésimo cuarta dificultad del Clásico de las dificultades (难经, Nán jīng) afirma que el sonido del corazón son las palabras. Adicionalmente, el hecho de que el corazón se abra en el orificio de la lengua también hace referencia a los cambios físicos en la apariencia de esta última; ambos aspectos pueden indicar desórdenes del corazón. Por otra parte, si el corazón es armonioso, la lengua puede saber (心和则舌能知味, Xīn hé zé shé néng zhī wèi) y ‘saber’ aquí quiere decir distinguir los sabores. La lengua es el órgano del sabor que corresponde al corazón; por lo tanto, la imposibilidad de percibir los sabores refleja un desorden del corazón, a pesar de que esta afirmación no suele invocarse hoy en día (en su lugar, la imposibilidad de percibir los sabores suele atribuirse a un vacío del bazo). Pero si acudimos a los clásicos, el décimo séptimo capítulo del Eje Espiritual, las normas de medición de los vasos (灵枢.脉度第十七,  Líng shū. Mài dù dì shí qī) manifiesta que el Qì del corazón se comunica con la lengua. Si el corazón está en armonía, la lengua puede distinguir los cinco sabores.

* Este artículo es un pequeño fragmento de nuestro libro de próxima aparición “Las manifestaciones de las vísceras (脏象, Zàng xiàng)”.

eduard@medicinachinahoy.com

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