El deterioro del descenso depurativo del pulmón 肺失肃降 Fèi shī sù jiàng

Eduard Genís Sol, marzo del 2017.

El pulmón es el dosel florido (华盖, Huá gài), ya que está ubicado en el calentador superior y ocupa el lugar más elevado. En condiciones normales, el del pulmón lleva a cabo la depuración y el descenso y, cuando depura y hace descender, absorbe el puro y distribuye las esencias del agua y de los cereales (水谷之精, Shuǐ gǔ zhī jīng) hacia abajo, reparte los líquidos y la esencia en las cuatro direcciones y se mueve de forma simultánea en todos los canales. Así, procura un flujo constante del y de los fluidos que posibilita que el yáng Qì caliente las cinco vísceras, las seis entrañas, los cuatro miembros y los cien huesos y que, además, todos ellos se nutran de los fluidos que les hace llegar; adicionalmente, es capaz de limpiar el intestino grueso y de, indirectamente, expulsar la materia fecal. Pero tanto una invasión de perversos externos, como una acumulación de humedad o de mucosidades, o bien una estasis de sangre pueden causar un estancamiento que inhibe el flujo del e impide un descenso depurativo correcto, y ello puede dar lugar a tres coyunturas patológicas:

 - Un ascenso contracorriente del del pulmón (肺气上逆, Fèi qì shàng nì): Mediante el descenso depurativo, el del pulmón fluye hacia abajo y distribuye el puro inhalado por todo el cuerpo; pero -recordemos- el pulmón es una víscera delicada  (肺为娇脏, Fèi wèi jiāo zàng) a la que gusta la pureza y no tolera sustancias anormales. Así, tan pronto como es invadido por perversos externos o por sustancias patógenas, como humedad, mucosidades o estasis de sangre, su descenso depurativo quedará inhibido, y si el del pulmón no puede descender, en lugar de ello ascenderá a contracorriente y, de esta manera, provocará tos, asma o vómitos de mucosidades.

- Un desajuste del descenso depurativo (肃降失职, Sù jiàng shī zhí): Cuando funciona adecuadamente, el descenso depurativo del pulmón (肃降, Sù jiàng) colabora con el descenso del del estómago, impidiendo con ello que este último ascienda a contracorriente; de la misma manera, también participa en el movimiento descendente del del intestino grueso para activar su función de conducción. Así, globalmente, participa en el mecanismo del tanto del estómago como del intestino grueso, haciendo que el se mueva libremente y sin obstrucción. Pero si un perverso externo asalta el pulmón y le bloquea el , la depuración se interrumpirá, el del pulmón no podrá descender y la conducción del intestino grueso quedará dañada, con lo cual la materia fecal se acumulará en el intestino y dará lugar a un estancamiento y a una obstrucción en el mismo; ello se manifestará mediante unas heces anudadas, duras y de expulsión difícil. Si la progresión de esta coyuntura hace que el del intestino grueso se acabe estancando, ello podrá generar plenitud y dolor abdominal y, además, un ascenso a contracorriente de un turbio.

Por otra parte, si las mucosidades turbias obstruyen el pulmón, ello podrá dar lugar a que el de esta víscera ascienda a contracorriente en lugar de descender, situación que se manifestará con tos, disnea, mucosidades blanquecinas, copiosas y fáciles de expectorar, además de plenitud abdominal y estreñimiento.

Si lo que bloquea el pulmón es un perverso calor, que daña la depuración y el descenso, se podrá producir una fiebre elevada, una respiración ruidosa, tos y disnea acompañadas de mucosidades amarillentas y espesas, y todo ello acompañado de plenitud, distensión y dolor abdominal, estreñimiento y sequedad-calor en el intestino grueso.

Hay que tener en cuenta que si el descenso depurativo del pulmón está dañado, ello podrá influir de dos maneras diferentes a la conducción de las heces; la primera ya la hemos descrito: si el del pulmón no puede descender, la conducción del intestino grueso quedará obstruida y se producirá estreñimiento. La segunda se producirá si el perverso que invade el pulmón es un calor tóxico; éste puede propiciar que el descenso depurativo del pulmón sea excesivo y que, acompañado de agua-humedad, hidrate excesivamente las heces hasta el punto de producir diarrea.

- Una obstrucción de los orificios superiores (上窍闭塞, Shàng qiào bì sè): Si el del pulmón desarrolla el descenso depurativo adecuadamente, transporta los fluidos a la vejiga para una ulterior separación puro-impuro, la parte impura de los cuales será excretada en forma de orina. Pero si un perverso externo obstruye el pulmón, o bien si son mucosidades-calor las que lo hacen, el calor dañará el pulmón y los líquidos; la subsiguiente sequedad-calor en el pulmón afectará al descenso depurativo y los fluidos no podrán ser transportados a la vejiga y, con ello, la transformación del en la vejiga (膀胱气化, Páng guāng huà) no podrá realizarse, situación que puede producir un goteo urinario bloqueado (癃闭, Lóng bì).

Adicionalmente, si el descenso depurativo del pulmón está dañado, el metal no podrá controlar la madera (金不克木, Jīn bù kè mù) y ello puede suponer la aparición de un cuadro de “fuego del hígado atormentando el metal (木火刑金, Mù huǒ xíng jīn)”. Hay que tener en cuenta que el descenso depurativo del pulmón es esencialmente fresco por naturaleza y que, por otra parte, el hígado gobierna el ascenso y la efusión y, además, contiene el fuego ministerial (相火, Xiāng huǒ); en condiciones normales, la depuración del del pulmón previene tanto que el ascenso del del hígado como que el fuego ministerial sean excesivos. De esta manera, el metal controla la madera (金克木, Jīn kè mù), el del pulmón depura y moviliza hacia abajo y el del hígado queda armonizado. Pero si el descenso depurativo del pulmón no funciona adecuadamente, el hígado-madera ascenderá y el pulmón efundirá de manera excesiva, con lo cual la madera y el fuego se rebelarán contra el pulmón-metal, situación que se materializará con vértigo, cefalea, distensión y dolor en el pecho y en los flancos, tos, sequedad de la garganta y vómitos de mucosidades espesas y amarillas; y esto es lo que se entiende como un “fuego del hígado atormentando el metal”.

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