¿Todavía lo tienes?

Eduard Genís Sol, octubre del 2013

Me lo compré cuando no sabía nada de farmacopea china y buscaba a ciegas. Me lo compré hace muchos, muchos años, malaconsejado por quienes decían saber y, en realidad, eran como yo, analfabetos funcionales. Este libro, según mi opinión, es de lo peor que se ha escrito sobre farmacopea china en occidente.

¿Por qué? Por toIMG_6290das las razones del mundo. Básicamente, porque es banal, inconsistente e incita al error. Y es así por el hecho de no tener nada que ver ni con la profundidad ni con la metodología propia de la farmacopea china. Contrariamente, se trata de una especie de “fast food” insustancial para occidentales perdidos, desinformados y sin base de medicina china. Adicionalmente, este libro está plagado de errores, con lo cual no tan sólo resulta engañoso, sino también peligroso para la práctica clínica de quien lo utilice y para sus pacientes.

En el texto, las fórmulas están ordenadas por orden alfabético en función de diversos grupos y subgrupos. El problema es que éstos están incompletos y faltan unos cuantos. Además, la posología de cada uno de los remedios integrantes de cada fórmula no viene dada en gramos, sino en un determinado porcentaje respecto a una indefinida totalidad del peso de los elementos constituyentes de la misma. Finalmente, la terminología utilizada para describir las acciones de cada fórmula no es la propia de la medicina china, sino una mezcla de ésta, de biomedicina y de naturopatía. ¿Sabía lo qué estaba haciendo quien lo escribió?

¿Quién ha utilizado y continúa utilizando este “gran formulario”? Siempre gente desconocedora del asunto; en general, acupuntores que quieren complementar sus tratamientos con fórmulas fijas que, por cierto, en China se elaboran para la automedicación de los pacientes. Se trata de un parche no profesional que, en realidad, consiste en adaptar un paciente a una fórmula cuando -por el contrario y en autenticidad- la metodología de la medicina herbal china comporta lo opuesto, que es adaptar la fórmula al paciente. Y para ello, la medicina china establece dos posibilidades, dos vías claras y acreditadas: la primera consiste en generar una prescripción original basada en los métodos de tratamiento (治法, Zhì Fǎ) preliminarmente establecidos que, a la vez, han surgido de una identificación de patrones (辨证, Biàn Zhèng) previa. La segunda, implica modificar una determinada fórmula ya existente (añadirle y/o quitarle remedios) con idéntico propósito. Pero eso no, este pegote no es ni profesional ni tiene nada que ver con la medicina china y, lamentablemente, ha hecho perder el tiempo a toda una generación.

¿Por qué todos los libros de medicina china escritos en occidente cuyo título incluye la palabra “grande” son tan flojos (para ser muy amable)?

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