¿Todavía no lo tienes?

Eduard Genís Sol, setiembre del 2013

IMG_6287Hace ya más de diez años que Nigel Wiseman escribió el completísimo A Practical Dictionary of Chinese Medicine, el diccionario terminológico de medicina china más completo, preciso y fiable que se puede encontrar en cualquier lengua occidental.  ¿Todavía no lo tienes? En él encontrarás la terminología correcta y específica de la medicina china y una definición acertada, clara y concisa de cada uno de sus términos. En inglés, claro.

¿Por qué vale la pena tenerlo? Por todas las razones del mundo. Básicamente, porque cuando estudiamos cualquier disciplina, debemos conocer las reglas del juego, y éstas se vehiculan a partir del léxico particular de cada especialidad. En el caso de la medicina china, su terminología completa está en este libro. Y, teniendo en cuenta que dicho léxico es extenso y complejo, si no lo conocemos, o si sólo lo conocemos parcialmente, no podremos llegar muy lejos en la comprensión de la materia, no podremos leer libros interesantes y no podremos hablar con propiedad de medicina china. Hay más, pero debería bastar con estas razones. De manera que si sólo te vas a comprar un único libro de medicina china, te recomiendo éste.

Hablar con propiedad de medicina china no es ninguna “pijada” lingüística. Ignorar el detalle terminológico no habilita ni a la comprensión profunda ni a la transmisión adecuada. Así, por ejemplo, no es lo mismo “activar la sangre (活血, Huó xuè)” que “romper la sangre (破血, Pò xuè)”. En el primer caso, se entiende que se trata de un método de tratamiento (治法, Zhì fǎ) destinado a eliminar una estasis de sangre moderada y que para ello tendremos que escoger entre los remedios que activan la sangre (活血药, Huó xuè yào). En el segundo, se entiende que se trata de un método de tratamiento destinado a eliminar una monumental estasis de sangre y que para ello tendremos que escoger remedios que rompan la sangre (破血药, Pò xuè yào), una acción más drástica y potente que la de activar la sangre. Tampoco es lo mismo “secar la humedad (燥湿, Zào shī)”  que “desinhibir la humedad (利湿, Lì shī)”. En el primer caso, se sobrentiende que la humedad está localizada en el calentador medio (中焦, Zhōng jiāo), y para realizar esta acción tendremos que escoger entre los remedios que secan la humedad (燥湿药, Zào shī yào). En el segundo caso, se sobrentiende que la humedad está localizada en el calentador inferior (下焦, Xià jiāo), y que para realizar esta acción tendremos que escoger entre los remedios que desinhiben la humedad (利湿药, Lì shī yào). En ambos casos, si en lugar de utilizar una terminología específica utilizamos una de genérica como, por ejemplo, “eliminar la humedad”, esta última no nos proporciona ninguna información ni sobre dónde está localizada la humedad, ni sobre qué remedios tendremos que utilizar. De manera que el asunto terminológico no es meramente lingüístico, y simplificar la terminología obstruye el aprendizaje racional de la medicina china. Contrariamente, la utilización de una terminología rigurosa ayuda a mejorar tanto la adquisición como la comprensión del conocimiento. No en vano los diccionarios chinos de medicina china contienen alrededor de 30.000 términos, y cuando éstos vienen definidos en un diccionario, los estudiantes hallan un vehículo de comprensión y los enseñantes uno de transmisión auténtica. Éste es el valor del Diccionario de Wiseman.

Además, cuando lo tengas, le encontrarás aplicaciones interesantes: la primera es la de establecer tu nivel de medicina china. Cuantas más precisiones terminológicas controles, mejor nivel tendrás. Y viceversa. Adicionalmente, también te permitirá constatar el nivel de tu escuela: ¿utiliza este léxico?, ¿no? Cuanto más se acerque a él, más se aproximará al concepto de escuela competente. Y viceversa.

Actualmente, en los Estados Unidos, prácticamente todos los libros de medicina china que se escriben se adaptan a la terminología de Wiseman, de manera que ahí tienes otra ventaja importante: podrás leer buenos libros de medicina china en inglés, ya que algunos de los que se editan en aquel país sí que valen la pena. Y mucho.

Y no, no tengo comisión alguna, ni arte ni parte en este libro. Pero es mío desde hace años, desde que apareció, de hecho. Y me ha ayudado muchísimo, hasta el punto de que yo también, cuando escribo, me ciño a las expresiones recogidas en el diccionario de Wiseman, un británico ya graduado en su país antes de establecerse en Táiwān, doctorarse en medicina china, vivir allí un cuarto de siglo y, consecuentemente, dominar la lengua de origen, la de destino y la materia. Además, quiso hacerlo y lo hizo. Tardó diez años en escribirlo, pero lo engendró. El resultado final: una maravilla que, hoy por hoy, resulta esencial, indispensable, imprescindible para emerger de la mediocridad.

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