El síndrome de Guillain-Barré 格林巴利综合征 Gé lín bā lì zòng hé zhēng

Eduard Genís Sol, junio del 2020

Decíamos en nuestro anterior artículo que en lista de las secuelas más frecuentes que se producen tras superar la infección causada por el Covid-19 figura el síndrome de Guillain-Barré. Se trata de una enfermedad neurológica que deriva de un serie de trastornos autoinmunes que se caracterizan por una parálisis fláccida de las extremidades y que produce una disminución de los reflejos o, incluso una ausencia de ellos. Todo ello se debe a que el sistema inmunitario del cuerpo destruye la cobertura de mielina que rodea a los axones de los nervios periféricos, con lo cual éstos no pueden enviar las señales de forma efectiva, razón por la que los músculos quedan incapacitados para responder a las órdenes cerebrales y, a su vez, el cerebro recibe menos señales sensoriales del resto del cuerpo. Ésta es la razón por la que los afectados por este síndrome pueden quedar inhabilitados para sentir dolor, calor u otras sensaciones y, además, varios músculos de su cuerpo pueden quedar paralizados, dado que no pueden responder a las señales nerviosas.

Biomédicamente, se sospecha que el síndrome de Guillain-Barré va precedido de una infección viral. El virus posee antígenos con secuencias proteicas similares a las de ciertos segmentos de las proteínas que conforman la mielina, por lo que los anticuerpos producidos por el sistema inmunitario para destruir las células infectadas por el virus podrían también atacar las bandas de mielina; y, a causa de ello, el sistema inmunitario las trata como células extrañas. En cuatro de cada cinco casos diagnosticados de este síndrome hay una presencia de infecciones de vías respiratorias agudas o gastrointestinales producidas unas cuantas semanas antes de la aparición de los síntomas, por lo que se considera una enfermedad postinfecciosa en la que el sistema inmunitario no es capaz de distinguir los antígenos del virus de la mielina o axones de los nervios periféricos del huésped. Como anécdota, se ha señalado este síndrome como un efecto secundario poco frecuente de las vacunas de la gripe.

La inflamación de la mielina en el sistema nervioso periférico conduce rápidamente a una parálisis flácida, que suele afectar en primer lugar a los miembros inferiores, de manera que los pacientes sienten debilidad en las piernas con o sin adormecimiento de las mismas. Posteriormente, la enfermedad progresa a los brazos o a los músculos de la cara en cuestión de horas o días y se produce dificultad en el movimiento de los ojos, disfagia, pérdida de la posición y de los reflejos.

En términos de medicina china, ésta no tiene este síndrome en su catálogo de enfermedades, pero sí que existe bajo otro epígrafe: patrón de atrofia (痿证, Wěi zhèng). En este patrón ‘chino’ las cuatro extremidades se vuelven atónicas, débiles, flácidas y no responden al control motor voluntario; con el tiempo, comienza la atrofia muscular y puede desarrollarse una parálisis completa de las extremidades afectadas.

Hay cuatro mecanismos generadores de un patrón de atrofia:

- Calor en el pulmón que daña los líquidos (肺热伤津, Fèi rè shāng jīn).

- Invasión de humedad-calor externa (外湿热侵袭, Wài shī rè qīn xí).

- Vacío del del bazo (脾气虚, Pí qì ).

- Agotamiento del yīn del hígado y del riñón (肝肾阴亏, Gān shèn yīn kuī).

La secuencia del desarrollo del ataque del Covid-19 hace que no podamos descartar ninguno de estos mecanismos como generador del síndrome de Guillain-Barré, ya que el pestilente (疠气, Lì qì) que define al virus conlleva, en primera instancia, una humedad-calor estancada en el pulmón (湿热蕴肺, Shī rè yùn fèi) que, tanto si predomina la humedad como si lo hace el calor, interfiere con el mecanismo del del pulmón (肺气机, Fèi qì jī) hasta el punto que éste no puede descender (肺气不降, Fèi qì bù jiàng) ni puede difundir (肺气不宣,  Fèi qì bù xuān). A continuación, se produce un vacío del del bazo y del pulmón (脾肺气虚, Pí fèi qì xū), que se desencadena por el hecho de que el calor daña el de ambas vísceras. Además, si el calor en el pulmón ha sido preponderante, puede haber dañado los líquidos-yīn de esta víscera. Finalmente, un vacío del yīn del pulmón puede acabar afectando el yīn del riñón que, en un terreno de edad avanzada y con un vacío del riñón previo, puede acabar dando lugar a un agotamiento del yīn del hígado y del riñón (肝肾阴亏, Gān shèn yīn kuī).

Vamos a ver cómo se manifiesta cada uno de estos mecanismos/patrones y cuáles son los métodos de tratamiento (治法, Zhì fǎ) adecuados para cada uno de ellos.

Calor en el pulmón que daña los líquidos  肺热伤津  Fèi rè shāng jīn

Debilidad y flaccidez muscular, con un deterioro motor de las extremidades; acompañado de fiebre, irritabilidad, tos seca, garganta seca, sed, una orina escasa y oscura y unas heces resecas. Todo ello acompañado de una lengua roja con la saburra amarilla y de un pulso filiforme y rápido. En este caso, procederá clarificar el calor y humedecer la sequedad (清热润燥, Qīng rè rùn zào) y nutrir el yīn del pulmón y generar líquidos (养肺阴生津, Yǎng fèi yīn shēng jīn).

Invasión de humedad-calor externa  外湿热侵袭  Wài shī rè qīn xí

Pesadez, debilidad y flaccidez de las extremidades, con un entumecimiento de las mismas y una moderada hinchazón -edema- de las piernas; con fiebre, plenitud en el pecho y en el conducto del estómago y una orina escasa y oscura. La lengua presentará una saburra lingual amarilla y limosa, y el pulso será blando y rápido. Los métodos de tratamiento indicados serán clarificar el calor y desinhibir la humedad (清热利湿, Qīng rè lì shī)

Vacío del del bazo  脾气虚  Pí qì

Flaccidez y debilidad de las extremidades que progresa hacia una atrofia de las mismas, pérdida del apetito, heces deshechas, cansancio y falta de fuerza, una complexión apagada, una respiración dificultosa, una lengua pálida con posibles marcas dentales y una saburra lingual blanca, y un pulso filiforme y débil. En este caso, se tendrá que fortalecer el bazo y elevar el (健脾益气, Jiàn pí yì qì).

Agotamiento del yīn del hígado y del riñón  肝肾阴亏  Gān shèn yīn kuī

Flaccidez y debilidad de las extremidades, sobre todo de las piernas, con dolor y debilidad de las lumbares y de las rodillas, mareos y vértigo, acúfenos, una garganta seca, cansancio, emisiones seminales e irregularidades menstruales. Todo ello con una lengua roja con la saburra escasa o ausente y un pulso filiforme y rápido. Como métodos de tratamiento habrá que nutrir el yīn del hígado y el del riñón y clarificar el calor (养肝肾阴清热, Yǎng gān shèn yīn qīng rè).

Antes de dar por finalizada la serie de artículos dedicada al Covid-19 y sus secuelas, no queremos pasar por alto una posible consecuencia futura y dilatada en el tiempo: el calor perverso escondido (伏温邪, Fú wēn xié) generador del síndrome de fatiga crónica (慢性疲劳综合征, Màn xìng pí láo zòng hé zhēng).

El calor perverso escondido es un calor de origen externo que penetra en el cuerpo y que, o bien no es expulsado en absoluto, o bien no lo es en su totalidad. Este calor penetra en el aspecto sangre (血分, Xuè fēn), donde permanece escondido, latente, durante un periodo indeterminado de tiempo. Durante esta etapa, este perverso escondido (伏邪, Fú xié) daña el yīn, la sangre y los fluidos y, con ello, el correcto (正气, Zhèng qì), y se manifiesta de forma proporcional a la acumulación interna de calor y al declive de la esencia-yīn. En esta coyuntura, una invasión externa de calor perverso -un viento-calor, por ejemplo- tiende a revitalizarlo y activarlo; y, cuando se manifiesta, movido por la invasión externa de calor, se vuelve más activo y se desplaza hacia el calentador superior (上焦, Shàng jiāo), y desde el aspecto sangre hasta el aspecto (气分, fēn) y, eventualmente, hasta el aspecto defensa (卫分, Wèi fēn), ocasionando una secuencia predecible de signos y, al mismo tiempo, dañando el riñón, el bazo, el pulmón y el corazón. La progresión se desarrolla desde el interior hacia el exterior y desde abajo hacia arriba.

Igualmente, el calor perverso escondido también puede activarse a partir de cambios estacionales. Así, por ejemplo, un frío perverso puede penetrar en el organismo durante el invierno, transformarse en calor y permanecer latente hasta la primavera, estación que se caracteriza por un crecimiento del yáng Qì -caliente por naturaleza- en el organismo humano. Esta exteriorización del yáng Qì promueve la del calor perverso escondido, la activa. Además, por extensión, cualquier factor que genere un movimiento ascendente o centrífugo del yáng Qì también puede producir una exteriorización del calor escondido, de manera que esta situación no tiene porqué producirse sólo en primavera, ya que existen otros factores capaces de activarlo, como, por ejemplo, un calor interno, o un vacío de la sangre o del yīn. Estos vacíos propician que el yáng flote sin raíz que lo sujete.

Resumiendo, el calor escondido o calor latente (伏温邪, Fú wēn xié) puede expresarse de dos maneras diferentes: en primer lugar, en concurrencia con cada invasión de calor externo del tipo que sea y que, habitualmente, suele ser un simple viento-calor. En este caso, el paciente puede presentar signos tales como escalofríos, inflamación de la garganta y/o de las amígdalas, mucosidad y congestión nasal, tos, sed, orina escasa y oscura, lengua roja con capa amarilla, espesa y pegajosa y un pulso rápido y flotante (浮数脉, Fú shuò mài) en la posición cùn (寸) del brazo derecho. Estos signos indican que hay un calor interno coexistiendo con una invasión externa de viento-calor. En segundo lugar, hay que tener en cuenta que el calor latente, o escondido, también puede activarse a partir de los cambios internos que hemos mencionado. En este caso, encontraremos signos de calor interno, pero sin escalofríos, ni dolores musculares, ni desórdenes respiratorios, sino sed, una orina oscura, dolor de garganta/inflamación de las amígdalas e insomnio.

Una de las posibles consecuencias del calor escondido a un largo plazo de años, es la generación de un síndrome de fatiga crónica (慢性疲劳综合征, Màn xìng pí láo zòng hé zhēng), que se materializa mediante una constelación de anormalidades neurológicas, neuromusculares e inmunológicas, combinadas con alteraciones cognitivas, fatiga incapacitante y episodios recurrentes de enfermedades similares a la gripe, que pueden ser tanto cortas y leves, como prolongadas y extremadamente debilitantes. Las manifestaciones crónicas son: mialgias, artralgias móviles, trastornos del sueño, cefaleas, alteraciones cognitivas, fatiga incapacitante, depresión mental, ansiedad, irritabilidad, confusión, fluctuaciones del peso corporal, dolor abdominal, náuseas y vómitos.

Un porcentaje elevado de los pacientes aquejados de este síndrome ha tenido un desarrollo de la enfermedad desencadenado a partir de un calor perverso escondido (伏温邪, Fú wēn xié), y esperamos equivocarnos al augurar un futuro incremento de casos entre los ‘supervivientes’ del coronavirus, dado que el tratamiento (o el no-tratamiento) biomédico que recibieron en ningún caso contempló esta posibilidad y, con ello, el calor latente que no fue expulsado irá ‘trabajando’ en el transcurso de los próximos meses/años.

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